Un mapa semántico es una estrategia metodológica que sirve para estructurar una información en categorías. Por lo general, los conceptos son colocados dentro de círculos, cuadrados u óvalos. Luego, se los relaciona por medio de flechas, sobre las cuales se escriben los nexos para conectar los conceptos. A estos mapas también se los denomina redes conceptuales.
Para construir un mapa semántico, el primer paso consiste en la lectura y selección de la información más relevante, para lo cual se utiliza la técnica del sumillado (leer y tomar pequeñas notas) o, simplemente, se elaboran resúmenes.
Un segundo paso consiste en diseñar el esquema de acuerdo con las características y número de ideas que se pretende organizar. A partir del tema central, se asocian las ideas, que pueden ser características, hechos, causas, consecuencias, etc.
Los tipos de mapas semánticos son variados; generalmente se subdividen utilizando una figura geométrica que se adecúa según el número de ideas: por ejemplo, un cuadrado o rectángulo para cuatro ideas, un hexágono para seis ideas, etc. Asimismo, se puede añadir imágenes y color, de modo que se optimice el efecto visual y sea posible agregar información.

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